Olor a Limpio

Olor a Limpio

La peligrosa mentira que esconden los productos de limpieza.

  

A menudo me detengo en el pasillo de limpieza de los supermercados. Veo a las familias abrir las botellas, inhalar profundamente y sonreír al sentir ese aroma a "Limón Fresco" o "Lavanda Intensa". Para la mayoría, ese olor es sinónimo de higiene y seguridad.

 

Para mí, como científico especializado en biomateriales, es una señal de alerta biológica.

 

Lo que voy a compartirte hoy une dos realidades que la industria ha tratado de mantener separadas. La primera son los escándalos visibles que salen en las noticias y la toxicidad invisible que tocas con tus manos todos los días al lavar los platos.

Cuando la "Limpieza" Trae Bacterias

 

Recientemente, la confianza del consumidor se vio afectada cuando vimos a un gigante y líder de la industria, retirando del mercado  millones de productos.

 

El caso de esa marca fue emblemático: 4.9 millones de botellas retiradas porque sus conservantes fallaron, motivo: En su interior crecían bacterias peligrosas del género Pseudomonas.

 

Por cierto las Pseudomonas son un tipo de bacteria que afecta principalmente a niños, ancianos y personas con debilitamiento en el sistema inmunológico y su contagio se da por inhalación.

 

No estamos hablando de una marca desconocida, hablamos de un ícono en los hogares y símbolo de confianza en muchos países latinoamericanos y es importante mencionar que así como este ha habido muchos casos que no han sonado tanto.

¿Olor a Limpio?

Incluso, marcas que se vendían bajo una bandera verde o ecológica, como Art of Green, sufrieron el mismo destino por contaminación bacteriana. Peor aún fue el caso de Suavitel, donde se detectó benceno —un carcinógeno humano confirmado vinculado a la leucemia— en productos que usamos para suavizar la ropa de nuestros hijos.

 

Hoy en día, hay muchas empresas que brindan servicio de limpieza o lavado de ropa e incluso hay hogares en los que amas de casa diluyen con agua este producto y lo rocían sobre la ropa para aumentar el aroma a limpio sin saber el grave daño que están causando o al peligro que se están exponiendo.

 

Cabe destacar que estos titulares, aunque alarmantes, tampoco explican que el verdadero problema radica en las altas dosis de fragancia que usan los productos de limpieza o suavizantes, ya que en lugar de quitar el mal olor removiendo las bacterias responsables, solo lo tapan.

 

Acá es donde como consumidores debemos encontrar una reflexión: Las fragancias no eliminan bacterias y sirven para perfumar. Un neutralizador de olores neutraliza bacterias y recordemos que lo neutro no huele.

 

Esto aplica también a detergentes, en los que reducir la carga bacteriana es vital para obtener mejores resultados, con una limpieza profunda y una fragancia buena, saludable* y delicada: Ese es el verdadero olor a limpio, sin toxinas.

 

Las fragancias pueden no ser saludables si estas contienen Parabenos, que pueden causar serias irritaciones en la piel o entrar al torrente sanguíneo causando problemas reproductivos.

Jabón para Platos es sinónimo de limpieza que dura, y dura…. ¡Y dura!

 

Hace unos meses decidí comprar en el supermercado una famosa marca la cual lanzó recientemente al mercado un jabón líquido para platos con fórmula biodegradable. Lo compré, leí sus compuestos sin que nada me pareció fuera de lugar; luego de cenar lavé los platos y vasos. Hasta ahí todo bien.

 

Al paso de los días, volví a casa luego del trabajo tomé un vaso y serví mi cerveza favorita. ¡Oh sorpresa!, al primer sorbo el olor era a jabón se apoderó de mi paladar.

 

Me dispuse a revisar cada vaso y plato, todos con el mismo problema: Un fuerte olor jabón de platos. Los dejé en remojo con bicarbonato y tardé al menos 10 días en remover esa fuerte fragancia, que de solo ver el frasco de jabón recuerdo desagradablemente, lo que me llevó a indagar más e investigar más de esa industria en específico.

 

Ahora hablemos de ese jabón líquido con el que lavas tus cubiertos, ya que, según el Environmental Working Group (EWG), una autoridad en seguridad de ingredientes o compuestos, cerca del 65% de los jabones para platos en el mercado reciben una calificación de "D" o "F" (las peores notas posibles, por no decir deplorables) en seguridad toxicológica.

 

De hecho buscamos muchas marcas famosas y muy utilizadas en México y todas las que buscamos salieron reprobadas.

 

¿Por qué reprueban? La respuesta está en una sola palabra de la etiqueta: "Fragancia", o más fácil de entender agrupan químicos buenos, malos y horribles con un solo nombre en los ingredientes, ese coctel de químicos fantasma se llama: “Fragancia”.

 

Bajo las leyes actuales, esa palabra es un agujero negro legal que permite esconder miles de químicos sintéticos sin declararlos, entre ellos el ‘Benceno’. Y los reportes toxicológicos nos dicen exactamente qué se esconde ahí:

 

·       Ftalatos (Disruptores Hormonales): Se usan para que el aroma persista en tu vajilla y en el aire. El problema es que los ftalatos son conocidos disruptores endocrinos; engañan a tu cuerpo imitando hormonas, lo que se ha vinculado a problemas reproductivos y daños en el desarrollo fetal y hasta ciertos tipos de cáncer.

 

·       Lilial (El Aroma Prohibido): Ese olor floral que tanto gusta a menudo proviene del butylphenyl methylpropional. La Unión Europea lo prohibió en cosméticos por su vínculo con la infertilidad, pero en América sigue presente en muchos detergentes y jabones de platos, de hecho en México y Centroamérica, una de las marcas líderes del mercado lo usa.

 

·       1,4-Dioxano: Este no es un ingrediente, sino un resultado de biodegradar un compuesto que produce espuma, ¡Sí… esa espuma que produce tu detergente!. Este es compuesto cancerígeno que lo producen los químicos baratos o de mala calidad y que su función es crear mucha espuma. Aunque no viene en la etiqueta, los estudios lo encuentran frecuentemente en detergentes comerciales. Ahora lo sabes: Más espuma… Más derivados cancerígenos.

 

La Realidad Respiratoria del Jabón de Platos

 

No solo absorbes químicos por la piel al lavar los platos, así que usar guantes no te salva del todo, ya que al usar agua caliente o al menos a más de 25°C, estos compuestos se vuelven más volátiles y se inhalan muy fácilmente.

 

De hecho te preguntarás, ¿cómo se que lo inhalé? Y la respuesta es fácil: Si percibes olor a jabón ¡sorpresa, lo has inhalado!.

 

Estudios médicos han confirmado que estos compuestos orgánicos volátiles mejor conocidos como “VOC’s” provenientes de fragancias de limpieza son detonantes directos de migrañas, ataques de asma y, en casos de exposición prolongada, problemas respiratorios crónicos y si tienes mascotas también tenemos malas noticias ya que son graves alérgenos que irritan su piel y olfato (esto aplica también para tu limpiador de pisos).

 

Incluso hemos visto casos donde la EPA tuvo que detener importaciones de productos de limpieza porque contenían glutaraldehído, un desinfectante potente que destruye el tejido pulmonar. Solo en 2025 se documentaron al menos 15 casos con productos de origen Mexicano y Chino.

 

Esta reflexión mientras olía vaso a vaso mientras pensaba en cómo remover ese fuerte y nocivo olor me hizo pensar lo siguiente:

 

La ciencia de materiales ha avanzado lo suficiente como para que no tengamos que elegir entre platos limpios y salud hormonal. Existen alternativas biodegradables, libres de microplásticos y diseñadas con arquitecturas moleculares que limpian sin envenenar.

 

Pero el cambio empieza con una decisión consciente en el pasillo del supermercado y otra cultural: Las fragancias te pueden estar envenenando y quizá no lo sabes.

 

La próxima vez que tomes esa botella de jabón color neón o verde bonito y con un aroma intenso y artificial, te invito a preguntarte:

 

Realmente ¿Vale la pena arriesgar tu salud y la de tu familia solo para que tu piso o tus platos huelan a un limón que nunca existió?

 

Max Kravhalo, PhD.

20 de enero de 2026